El convertidor de par es el componente principal que impulsa no solo la bomba hidráulica y la bomba de lubricación en una transmisión automática, sino también en el sentido tradicional “engranaje”. Es un acoplamiento hidráulico que une el motor con la transmisión y transfiere energía de este a las ruedas.
Esto significa que, como resultado, gira a velocidades similares a las del motor, ya que está conectado directamente a este componente. En su centro hay dos partes: el impulsor conectado a un motor y la turbina conectada a la caja de cambios. Cuando el motor funciona, hace que el fluido de los impulsores gire, lo que también hace girar las turbinas. Esta acción no solo transfiere la potencia de rotación del motor a la caja de cambios, sino que también hace funcionar, en la mayoría de los casos, bombas de lubricación y, siempre, bombas hidráulicas.
La presión hidráulica generada por una bomba hidráulica facilita el acoplamiento o desacoplamiento de las bandas de embrague utilizadas en los engranajes planetarios para cambiar de marcha en un sistema de transmisión automática. La importancia de esta sentencia no puede subestimarse, especialmente si se tiene en cuenta que la falla de este dispositivo o la reducción de la fuerza pueden provocar una avería total del sistema.
La otra función de una bomba de lubricación es asegurarse de que cada parte mecánica dentro de la transmisión reciba suficiente grasa. Una cantidad inadecuada de grasa aumenta la fricción dinámica entre las superficies deslizantes, lo que provoca desgaste, lo que acorta la vida útil de la transmisión. Normalmente, durante el funcionamiento, un dispositivo de este tipo trabaja en conjunto con otro llamado bomba hidráulica, por lo que comparten una fuente común de movimiento de giro proporcionada por el convertidor de par.
Por lo tanto, la capacidad del convertidor de par para hacer corresponder las RPM de los requisitos de velocidad de ambos motores con las establecidas para la bomba hidráulica y la transmisión viscosa es muy importante para el funcionamiento adecuado, así como para lograr la mejor eficiencia posible de los sistemas de transmisión automática en su conjunto. Un tren de transmisión centralizado permite un movimiento sincronizado entre el motor y la caja de cambios, lo que da como resultado cambios más uniformes entre relaciones, además de ahorrar en el uso de combustible por milla recorrida por costo unitario. Además, dicha disposición simplifica la configuración mecánica, eliminando así los medios individuales necesarios para impulsar ambos dispositivos, por lo que no hay necesidad de varios accionamientos, lo que reduce la complejidad que generan los compresores separados y, por lo tanto, la probabilidad de mal funcionamiento.
Para ir al grano, en una transmisión automática, un convertidor de par funciona como eje central que impulsa tanto la bomba hidráulica como la bomba de lubricación. Lo hace cuando se conecta directamente al cigüeñal del motor, por lo que suministra la presión hidráulica y la lubricación necesarias para el sistema de transmisión automática siempre que esté en funcionamiento.




